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4 consejos para reformar tu casa con éxito y sin preocupaciones

Dedícale tiempo
Una reforma puede suponer un salto cualitativo en nuestra calidad de vida o una fuente de numerosos problemas. Es por esto por lo que tenemos que tener claras cuáles son nuestras necesidades, qué queremos mejorar y cómo lo vamos a hacer. A raíz de una reforma, nuestra casa tiene que ser un espacio que se adapte a nuestras necesidades, y no nosotros a ella. Para esto es conveniente dejarse asesorar por profesionales en la materia. Con toda probabilidad, nuestro abanico de posibilidades se ampliará y daremos con formas de entender los espacios que nunca antes habríamos concebido.

Con una debida planificación estamos ahorrándonos muchos problemas. En este punto, la elección de la empresa contratada es un factor determinante. Muchas personas caen en la tentación de decidir únicamente en función del factor precio. Como muchas veces se dice, lo barato puede salir caro. Los presupuestos sospechosamente más baratos son candidatos de que, con el transcurso de las obras, se le vayan añadiendo partidas. Han sido muchas las empresas relacionadas con las reformas las que han decidido dar el salto y actuar como constructoras sin apenas experiencia. Son muchos los casos de empresas de albañilería que, por la asunción del conjunto de tareas que implican a un constructor, sistemáticamente fallan por ignorar la normativa (la desarrollaremos más adelante), tramitaciones administrativas, seguros y, especialmente, por la ejecución y coordinación de todos esos nuevos trabajos que están asumiendo sin preparación y experiencia previa. Otro error muy común a la hora de realizar una reforma es que el cliente haga las veces de “constructor”. Motivados por el aparente ahorro en alguna de las partidas, se acaban contratando diferentes empresas para cada uno de los trabajos. Esto acabará cargándonos de problemas y al final, lo más probable, es que las tareas de coordinación no se realicen correctamente.

Es conveniente hacer un breve estudio de la empresa con la que vamos a contratar. En este sentido, nos fijamos en su portfolio y valoramos si los trabajos que han realizado guardan relación a lo que nosotros demandamos. Adicionalmente, conviene saber cuántos años de experiencia tiene y dar con alguna referencia de un cliente anterior. Se está extendiendo mucho la práctica de pedir multitud de presupuestos, incluso se han habilitado portales para ellos, sin embargo lo recomendable es conocer personalmente a la empresa, reunirse con ellos y que estudien in situ el proyecto.

Esbozar los cambios
Una vez hemos definido nuestras necesidades y clarificado el cambio que queremos dar, hay que empezar a diseñar el proyecto. En este punto es imprescindible la visita personal por parte de la empresa. A su vez, con esto estaríamos conociendo personalmente a la persona que va a trabajar en nuestro proyecto, ya que una empresa puede tener mucho renombre, pero eso no implica que la persona que concretamente trabaje para nosotros cumpla nuestros parámetros de profesionalidad. Se deben realizar unos planos, e incluso infografías 3D, que nos ayuden a comprender cómo van a quedar los trabajos. De esta manera, estaremos en disposición de aceptarlos o no.

Permisos y aspectos legales
Debemos tener en cuenta todos esos aspectos legales que puedan condicionar que la reforma se realice de una forma u otra. Para que todo transcurra correctamente en este sentido, es vital contratar una constructora seria y solvente. Existen dos tipos de licencias. Por un lado, están las de obra menor, que corresponden a aquellas que no implican la modificación de elementos estructurales ni aquellos relacionados con las condiciones de seguridad. Una vez se presenta el presupuesto, la memoria del proyecto y se pagan las tasas correspondientes, se puede iniciar la actividad al día siguiente. Por el otro lado, las de obra mayor, son aquellas que sí requieren de la modificación de paredes, fachadas u otros elementos estructurales. En este caso, el proyecto deberá aprobarse por parte del Colegio de Aparejadores o Arquitectos y las licencias de obra se otorgarán en la Gerencia de Urbanismo del ayuntamiento en cuestión.

Cuando se trata de viviendas ubicadas dentro de una comunidad de vecinos, es conveniente tener al presidente de la misma informado de los trabajos. Los ruidos suelen ser el principal factor que nos puede confrontar con nuestros vecinos. El horario para poder realizar trabajos varía según el municipio. Por lo general, se ubican entre las 10:00h a 14:00h y 16:00h a 20:00h de lunes a viernes, y de 10:00h a 14:00h los sábados, quedando los domingos excluidos. Por si alguna inspección se sucediera, es aconsejable tener una copia física de todos los permisos, tasas pagadas, etc. siempre presente en la obra.

Firma del presupuesto y contrato
Para contar con un buen presupuesto es crucial que vengan detalladas todas las partidas. Esto implica que se especifiquen materiales, el precio unitario y las medidas (unidades). De esta forma se evitarán sorpresas desagradables y facilitará futuras modificaciones. También deben contemplarse las instalaciones y especificaciones (técnicas y estéticas) que incrementen el coste de su instalación. Un presupuesto debidamente realizado, debe dividirse en diferentes capítulos, tales como: demoliciones, albañilería, carpintería, fontanería o aclimatación.

En el contrato debe figurar el precio cerrado, aunque debemos tener en cuenta que cualquier modificación que después hagamos podrá hacerlo variar. También debe especificarse la forma de pago, incluyendo tiempos y cantidades. Los tiempos de pago es recomendable que estén supeditados al avance de las obras, y no al paso de los días. Esta es una de las razones por las cuales la especificación y división de las diferentes partidas es importante. Para granizarnos que los tiempos pactados se cumplen, se recomienda reservar una cantidad de los pagos hasta después de la realización de todos los trabajos.